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Obispo Edir Macedo - Mi blog personal
Martes, 9 de Febrero de 2010

Libres de la homosexualidad
8 de Febrero de 2010

Los dos testimonios que siguen a continuación son muy fuertes y demuestran el poder de transformación que sólo se encuentra cuando hay una verdadera búsqueda y entrega al Señor Jesús. Para Dios no hay imposibles:

Testimonio de Viviane Dias:

Mi nombre es Viviane Dias, tengo 32 años y nací en Vila Velha (ES). Soy hija de padres separados y siempre tuve muchos problemas en casa debido a la separación de mis padres. Tenía mucho dolor, rabia, tristeza, angustia, traumas y complejos.

A los 20 años, conocí una “falsa felicidad” en la vida nocturna, donde encontré amigos, borracheras, prostitución y, con el paso del tiempo, ya estaba viciada en todo tipo de bebidas y no tenía más control de mí misma. Me fui destruyendo de a poco y no me daba cuenta. Algunas personas me decían que yo misma iba a terminar con mi vida si no daba un basta, pero yo no lo creía.

Cuando cumplí 22 años conocí a Nora, una persona que se convirtió en una gran amiga, al punto de relacionarme íntimamente con ella. Fue cuando me convertí en homosexual.

Aún sabiendo que muchas personas se iban a poner en contra mía, no me importaba, porque ya era mayor de edad y dueña de mi propia vida.

Pasaron 7 años, y durante este período hasta me sentía bien, pero continuaba el vacío dentro mío. Me mudé a Estados Unidos y la situación fue aún peor. Me endeudé mucho para llegar, no conseguía un buen trabajo, no hablaba el idioma, fue todo muy difícil. Estaba siempre muy nerviosa y depresiva. Llegué al punto de desear mi propia muerte, pues creía que no había solución para mi vida.

Fue entonces que un día estaba saliendo de un supermercado y una obrera de la Iglesia Universal se acercó para evangelizarme. Intenté resistir a la invitación debido al prejuicio en relación a esa Iglesia. Pero mi sufrimiento fue mayor que mi prejuicio y allí fui. Domingo por la mañana, reunión con el obispo Edir Macedo. Y parte de la prédica fue sobre la homosexualidad. No entendí de dónde me conocía para hablar sobre mi vida de esa forma. Aún sin gustarme la prédica, volví a la Iglesia por segunda vez y para mi sorpresa el asunto fue el mismo: homosexualidad. Decidí no volver más. Busqué ayuda en otra iglesia muy conocida aquí en Florida, pero cuando conté que era homosexual, la asistente dijo “que no podría quedarme allí, porque su doctrina no lo permitía”. Y así fui, entonces, en búsqueda de ayuda en otras iglesias y tuve la misma respuesta.

Después de tanto rechazo y prejuicio en relación a lo que yo vivía, resolví volver a la Iglesia Universal porque vi que allí pasaba algo diferente. No sabía qué era, pero allí me sentía bien, aún escuchando lo que no quería. Comencé a frecuentar las reuniones y, en pocos días, busqué a la obrera que me había evangelizado y le conté que era homosexual. Fue allí, en medio al miedo de un nuevo rechazo, que ella dijo: “Dios busca personas como usted. Él no exige que usted sea santa o no tenga problemas. Él exige que usted sea sincera y quiera una transformación de vida. Quiénes somos nosotros para juzgarte”.

De ahí en adelante, comencé a hacer las cadenas de liberación y todo lo que el pastor enseñaba. Aún estando en pecado, pasé a ser diezmista fiel y Dios comenzó a bendecirme. Vino la Hoguera Santa de Israel de 2007 e hice mi sacrificio, a favor de mi liberación, pues no encontraba justa mi posición delante de Dios, pero no tenía fuerzas suficientes para salir de esa vida. Pasó un mes y nada cambiaba. Me indigné en contra de la situación en la que estaba y tomé una actitud de no aceptar más aquella vida. Dios me escuchó y respondió en el mismo instante. Nos acostamos como homosexuales y nos levantamos libres. Miré a Nora y lo que sentía por ella, que era una pasión insalubre, se transformó en un amor de hermanas. Dios nos liberó en el mismo instante.

Pasé por un proceso de liberación en la Iglesia. Manifestaba con demonios, después me bauticé en las aguas. Hoy estoy libre, tengo paz, tengo alegría, Dios curó todas las enfermedades de mi alma.

Gracias a Dios y al trabajo realizado por la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Viviane Dias, evangelista de la IURD de Pompano Beach, Florida.

Testimonio de Nora Costa

Mi nombre es Nora Costa, tengo 42 años y nací en Posto da Mata (BA). Tuve muchas luchas en mi vida, pero sólo conocí la verdadera felicidad después que encontré al Señor Jesús.

Durante mucho tiempo, recibí varias invitaciones para ir a la Iglesia, pero no las aceptaba porque creía que Dios estaba en todas partes y que lo que me predicaban eran meras tonterías.

Estaba con mi vida destruida, con depresión, ganas de morir, autoestima muy baja y no creía más en mí. Era homosexual hacía 28 años, presidente y mai de santo de un centro, odiaba el lugar donde vivía, que es aquí en los Estados Unidos, donde mucha gente sueña con vivir, en fin, estaba en el fondo del pozo y no tenía más nadie a quien recurrir. Fue así que llegué a la Iglesia Universal.

Recuerdo que la primera vez que fui a la Iglesia, el obispo Edir Macedo era quien estaba predicando y, dígase de paso, no me gustaba ni un poquito, aún sin conocerlo, sólo de oír a través de los medios. Este día, el obispo predicó justamente sobre la homosexualidad y me enojé mucho más. Salí de la Iglesia con mucha más rabia contra el obispo y diciendo que nunca más volvería a esa iglesia. Infelizmente, insultando al obispo de todo, pensé así: “¿Quién es ese hombre que habla de mi vida sin conocerme?”

Pero, aún no queriendo volver a la Iglesia porque estaba con rabia, algo dentro mío estaba diferente, entonces, por segunda vez volví a la Iglesia Universal. Pero una vez el obispo Macedo estaba allí y una vez más predicó sobre la homosexualidad. Sólo que esta vez tuve una crisis muy fuerte de llanto y no sabía por qué lloraba tanto, pero, aún así, cuando terminó la reunión, salí de la Iglesia nuevamente con aún más rabia del obispo porque no sabía quién le había hablado de mi vida, y lo más increíble era que él no me conocía, pero cuando predicaba parece que sólo me miraba a mí. Yo me ponía muy rabiosa. Tenía ganas de levantarme y salir, pero no podía.

Después de esa reunión, aún escuchando lo que no quería escuchar, comencé a tener ganas de escuchar la Palabra de Dios, pero no quería volver ni quedarme en la Iglesia Universal porque había quedado con rabia del obispo y de su prédica. Entonces, comencé la peregrinación por la iglesias. Fui a varias iglesias, y como no quería engañar a nadie, hablaba sobre mi vida, que estaba casada con una mujer y en algunas de estas iglesias me dijeron que su doctrina no aceptaba personas con este tipo de problema, y que Viviane (que era mi compañera) y yo no podíamos quedarnos. Entonces, sin opción, volvimos a la Iglesia Universal.

Creyendo que si contaba mi problema la respuesta sería la misma de las otras iglesias, llamamos a la obrera que no evangelizó y le contamos todo y, para mi sorpresa, y en ese momento hasta una desilusión, ella ni cambió su semblante y nos dijo: “Quiénes somos nosotros para juzgarlas. El Señor dijo: ‘ven a mí como estás’, pero la única cosa que espero que ustedes sepan es que lo que viven es pecado, pero no es un problema nuestro y sí entre ustedes y Dios. Aquí nosotros sólo podemos ayudarlos en oración, propósitos y ayunos por su liberación. Después que escuché esas palabras, aún así hablamos con el pastor y su esposa y la respuesta fue la misma. Después de eso, nunca más salí de la Iglesia.

Permanecí en la Iglesia, hice varias cadenas de liberación, donde manifestaba con varias legiones de demonios y, aún así, no desistí, perseveré. Con 3 meses en la Iglesia llegó la campaña de la Hoguera Santa de Israel y la hice por nuestra liberación. Entregamos nuestro voto en día 16 de diciembre de 2007, pero sólo fuimos liberadas un mes después, porque antes no tenía fuerza para dejar la vida que llevaba. Hasta que un día, cuando fui a acostarme y el diablo me tentó, en el mismo momento me levanté, tomé a Viviane de la mano y, juntas, expulsamos al diablo de nuestro cuarto. En esa noche, dormimos gustando la una de la otra y al otro día, cuando nos levantamos, lo que sentíamos no existía más. Fue muy fuerte. Me sentí liviana, como si un peso hubiese salido de mi espalada y hasta hoy Viviane y yo somos realmente amigas y hermanas.

Hoy, soy una persona feliz, libre, con mucha paz, pero estoy siempre vigilando, porque soy humana y falla. Miro sólo para mi Señor y Salvador Jesucristo. Agradezco a Dios por haberme rescatado de las manos de satanás a través del trabajo de la Iglesia Universal.

Nora Costa, evangelista de la IURD de Pompano Beach, Florida.


Publicado por Edir Macedo

Homosexualidad
6 de Febrero de 2010

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He leído todos los comentarios de este blog. Los que están a favor y los que están en contra. No me sorprendo cuando las personas que son locas a la verdadera fe cristiana nos critican. ¿Si lo hicieron con Jesús, no lo harán con Sus siervos? Pero lo que me deja perplejo es el gran grado de insensatez entre aquellos que usan textos bíblicos para condenar a los homosexuales. ¿Será que la Biblia corona jueces? ¿Será que por ser discípulos de Jesús somos automáticamente elevados a la condición de perfectos al punto de juzgar y condenar a los homosexuales, por ejemplo?

Infelizmente, uno de los factores que más ha impedido a las personas de conocer al Salvador y entender el mensaje del Evangelio es justamente la prepotencia de muchos miembros de iglesias, que se juzgan creyentes y seguidores de la Palabra, y que son capaces de extender la mano para apuntar, criticar o agredir al prójimo, pero nunca como una señal de amo, un gesto de respeto al ser humano.

La persona prejuiciosa tiende a partir del principio de que ella misma es el modelo ideal de ser humano, condenando a la exclusión social a todos los que aparentemente son diferentes a ella. Un “cristiano” que practique cualquier acto de rechazo contra otra persona es una paradoja. Él no sólo excluye a su prójimo socialmente, sino que le saca la posibilidad de conocer la compasión Divina; lo excluye de alcanzar la salvación.

La única forma de presentar el amor de Dios, principalmente en hacia aquellos que son excluidos, es materializando este sentimiento en gestos verdaderos de atención, respeto, solidaridad e inclusión. Sólo así estaremos practicando su orden: “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:36).

La misma Biblia que condena la homosexualidad, condena cualquier otro tipo de pecado, pero el Señor Jesús acoge a todos, sin distinción. Si condenásemos a los homosexuales, entonces nos tendremos que condenar a nosotros mismo. Pues, ¿quién está libre de pecados? ¿Cuál es la diferencia entre pecadito y pecadote? Dios no hace esa distinción.

La imagen que las personas venden de sí mismas pueden hasta convencer a otras personas sobre la santidad que se pretende aparentar, pero Dios percibe lo que está en su interior y eso no hay cosa que lo disfrace.

Jamás voy a defender la homosexualidad, pero siempre tendré fe para ayudar a homosexuales cuanto heterosexuales que estén dispuestos a poner sus dolores, sufrimientos y debilidades a los pies de Aquel que quiere salvarlos. Sólo no tengo fe para soportar hipócritas.

Para los creyentes cabeza duras recomiendo meditar:

“Dios nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6)


Publicado por Edir Macedo

Oración para los humillados
5 de Febrero de 2010


Publicado por Edir Macedo

Iglesia Universal en Haití
4 de Febrero de 2010

El terremoto que alcanzó a Haití el pasado 12 de enero, y mató a más de 200 mil personas, causó apenas daños pequeños en la sede de la IURD en Puerto Príncipe, capital del país. En el momento del temblor, los pastores, obreros y miembros de la Iglesia estaban evangelizando y salieron ilesos. Gracias a esto, ellos han prestado un servicio voluntario en la atención a las víctimas. Las fotos que siguen muestran el templo de la IURD después del terremoto.


Publicado por Edir Macedo

El mejor amigo
3 de Febrero de 2010

No importa lo que usted tiene en la vida, si no aquien tiene en la vida

La humildad precede la honra.

Trate los defectos de los otros con la misma consideración que lidia con los suyos.

El mejor amigo es aquel que nos hace ser mejores de lo que somos.

La verdadera amistad es aquella que el viento no lleva, la distancia no separa.

“Un amigo de verdad se esfuerza por la alegría de los otros, sin egoísmo, sin envidia… y tiene placer en la conquista del AMIGO.”


Publicado por Edir Macedo

Carta de un hijo en la fe
2 de Febrero de 2010

Hola obispo,

¿Todo bien?

Me puse muy feliz cuando usted me permitió escribirle. Pero, yo ni sé qué escribir. Me viene una montaña de cosas en la cabeza.

Escuché su reunión, del domingo, y me emocioné mucho. Es eso que creo de la Iglesia Universal, una fe sin igual y un amor que no existe en este mundo.

Cuando era pequeño, mi padre se fue de casa, como usted sabe, y nuestra vida se convirtió en una desgracia en todos los aspectos. Nadie nos ayudó. Hubo pocos, muy pocos, que hasta intentaron, pero no tenían condiciones, no tenían amor, no tenían paciencia, no tenían a Dios.

Nadie podía ayudarnos. Buscamos la ayuda de muchos: iglesias, espiritistas, familiares, hasta iba al cementerio con mi madre a encender velas a mi abuelo fallecido.

Las cosas empeoraban y fue ahí que no había nadie para ayudarnos. Todo el mundo tiene sus problemas y no quieren saber nada del problema de los demás.

Fue entonces que fuimos a la Iglesia Universal, en Pinheiros (San Pablo) y allí había pastores que tuvieron paciencia para oírnos y, lo mejor de todo, FE para luchar por nosotros. Fue a través de esa fe que conocí el amor de Dios y el odio del diablo.

Al oír su oración en relación a las humillaciones y el dolor que usted y el pueblo pasaron/pasan, y recordar todo lo que usted enfrentó en persecuciones y desafíos. Y aún más, oírlo decir que no sabe más qué hacer y hasta pedirle a Dios que le quite la vida como si fuese un favor, ah no obispo, ¡eso no puede suceder!

Si usted no sabe qué hacer, ¿imagine yo? Yo se que Dios le da la dirección y todos nosotros necesitamos de usted. Claro que necesitamos de Dios, pero sólo usted, a través de la Iglesia Universal, nos lleva a Dios. No existe (que yo conozca) otra obra que nos lleve a Dios.

Cuando hablo con mi madre o mis hermanas (todavía falta que una llegue), veo lo que usted hizo por nosotros: ¡nos llevó a Dios!

Solamente por el hecho de habernos ayudado, ya lo considero vencedor y perfecto.

¡Obispo, existen otras millones de personas, como yo y mi familia, que necesitan del señor para guiarlas al Señor Jesús!

Gracias por, aún en medio de las dificultados, persecuciones y calumnias, habernos ayudado.

Oro siempre por toda su familia: la Sra. Ester, el obispo Renato, la Sra. Cristiane, el obispo Julio, la Sra. Viviane, Moisés. Sólo a veces me olvido de mencionar a su nieto (je). Así, se que puede suceder de todo en el mundo, pero existe un hombre de Dios.

Aquí, el trabajo sigue. Son muchas cosas para aprender. Lo que falta en experiencia, lo llevamos en la fe y en la misericordia de Dios hasta aprender, ¿no es? Y Dios ha bendecido nuestra voluntad de ver salvas a las personas, trayendo más y más personas.

En breve, abriremos una iglesia más. Faltan detalles.

Aprendí mucho con los obispos Renato y Julio (y todavía aprendo, pues siempre me mandan sus direcciones) y con el obispo Pedro, que ahora está en Inglaterra. Sus reuniones son muy buenas. Hasta a esquiar me enseñó, ¿es tímido? Sólo en la IURD.

Manténgase con Jesús. Obispo, y un fuerte abrazo.

¡Amamos a Jesús y a usted!

Guilherme, de Irlanda


Publicado por Edir Macedo

De ateo a hijo de Dios
1 de Febrero de 2010

Rafael Silvestre José, de 23 años, era ateo desde los 17. Su postura se definió debido a varias cuestiones que surgieron en su mente, entre las cuales, las principales fueron: ¿por qué Dios permitía que tanto mal suceda en el mundo?¿Por qué un Dios era más válido que otro?

“La acciones del catolicismo me causaban mucha confusión: malos testimonios de personas que se llamaban cristianas, pero sus vidas no mostraban eso; su comportamiento no mostraba las enseñanzas bíblicas que yo conocía, porque, como ateo, no creía en la Biblia, pero la leía para encontrar justificación en mi falta de creencia.
Mis amigos pensaban como yo, de hecho, muchos ya tenían sus dudas y se convirtieron en ateos una vez que yo, con mis fundamentos, los influenciaba al ateísmo.

Mi idea en relación a la Iglesia Universal del Reino de Dios estaba totalmente basada en los noticieros. Nunca me dediqué a investigar mejor lo que escuchaba. Admito que fue uno de los mayores errores que cometí. Una de las mayores ideas que me venían a la cabeza en cuanto a la Iglesia era de los supuestos “escándalos” que hacía mucho aparecieron en la TV, en relación al dinero, diezmos y ofrendas, lo que las personas daban y el uso que le daban a ese dinero.

Hace 2 meses y medio llegué a la Iglesia Universal del Reino de Dios a través de la invitación de una persona muy querida. Yo sólo creía en aquello que veía, pero luego supe que esta persona estaba poseída por espíritus malignos cuando presencié su manifestación. Esta fue la razón que hizo que comenzara a cuestionar mi postura ateísta.¿Será que aquello en lo que yo creo, en el plano material, es la única cosa que existe?

Decidí participar en la Iglesia para apoyarla en el proceso de liberación. Durante las reuniones, vi a esta persona, siendo poseída nuevamente, sin embargo, a través de las oraciones de autoridad que el Obispo realizó en aquel momento, fue liberada y se sintió bien. Yo mismo llegué a sentirme mal. Sentí malestares, temblores, una presión sobre mi cuerpo como si algo me empujase hacia abajo. Ver toda aquella autoridad del obispo sobre esas fuerzas malignas, puso en curso todo lo que yo creía. Quise saber de dónde venía ese poder. Las dudas abundaban en mi mente. Conversé con uno de los miembros de la Iglesia y este me orientó que, entonces, hiciera una prueba con Dios a través del diezmo. Diezmé, pedí una prueba a Dios y tuve la respuesta, fue impresionante. A partir de entonces, pasé a buscar la ayuda de Dios, del obispo y del pastor. Pasé a leer la Biblia para aclarar mis dudas y por primera vez, comencé a encontrar respuestas.

En todas las reuniones de los Hijos de Dios, me llamó la atención que era necesario enterrar toda una vida pecaminosa y nacer a una nueva vida. Ahora sé que soy un ser humano y pecador, pero sólo en Jesús encontré arrepentimiento y perdón. Decidí entregar mi vida en las manos de Dios y acepté a Jesucristo como Señor de mi vida. Me bauticé en la aguas y en Él encontré fuerzas para luchar contra mí mismo.

Hoy, participé por primera vez de la Santa Cena y fue muy especial. Puede participar del cuerpo y de la sangre de Cristo. Para mi, esto es experimentar tener fe. No fue palpable, no fue material. Creo que a través de estos elementos (pan y vino) estoy en Comunión con el Cuerpo de Cristo.

Todo quedó transparente en mi mente. Entendí el valor del verdadero sacrificio, que no es el sacrificio en sí, hay mucho más por detrás que realmente agrada a Dios, y es eso que muestra nuestra fe, despegarnos de aquello que nos sujeta al materialismo y confiar solamente en Dios. Esta es la formula del milagro: entregarse y confiar plenamente en Dios, sin dudar.

Hay sed dentro mío, de que el Espíritu Santo me llene por completo. Estoy luchando diariamente para alcanzarlo y lo voy a conseguir. ¡Hoy yo creo!


Publicado por Edir Macedo

¡Él volverá!
31 de Enero de 2010

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No todos lo creen. Y entre los que creen, pocos Lo esperan. Pero Él volverá. Los últimos acontecimientos en el mundo son evidentes señales de eso. Tsunamis, terremotos, lluvias torrenciales, epidemias y hambre han arrancado centenas de millares de vidas. Súmese a eso las drogas, violencia y accidentes. Todo parece encaminarse hacia el fin.

“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo” (Lucas 21:10-11).

Nación contra nación habla de guerras entre países. Reino contra reino se trata de conflictos religiosos. Peor que guerras entre naciones son los conflictos religiosos. Por eso, Jesús dijo: “El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir” (Mateo 10:21).

Ese clima de terror y muerte ya existe. La tendencia es que aumente todavía más. Pero, aún no es el fin. Él se acerca a pasos agigantados.

Antiguamente, el Final de los Tiempos era un asunto apenas del altar. Hoy, los científicos están tan seguros de eso que lo hablan abiertamente. Uno de los canales de televisión del mundo está siempre publicando artículos sobre el asunto. Las catástrofes mundiales parecen anunciar el fin. Pero, antes de eso, viene la Gran Tribulación. Un período de 7 años del imperio anticristiano.

En este momento, vivimos el período de la Pequeña Tribulación. Al final de este, el Señor Jesús va a arrebatar a sus fieles seguidores. Ellos no sufrirán los daños de la Gran Tribulación. Ya los cristianos piratas sufrirán la furia del imperio del anticristo.

Quien viva, lo verá…


Publicado por Edir Macedo

El Bautismo
29 de Enero de 2010

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Publicado por Edir Macedo

¿Si fuese usted, qué haría?
28 de Enero de 2010


Publicado por Edir Macedo